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CONTACTO:
zenon.ramirez.g@cronistadepapantla.com


Prof. Luis Salas García y su alumno Zenón Ramírez García
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SANATORIO DE ALMAS
Homenaje póstumo a Don Rómulo Pardo García.
Por el Mtro. Zenón Ramírez García
2o. Cronista de Papantla, Ver.
Tecolutla, Ver., septiembre de 2015.
La noche estrellada, clara y serena, de un día perdido en la memoria de
1957, abrigó cálidamente a los presentes: invitados, coincidentes… y
arrimados que atendieron el llamado de la afinación de los instrumentos de
viento y de cuerdas que realizaban, entre otros, el Dr. Eduardo Reyes con el
hermoso violín de concierto al que todos sabían que le llamaba “Niño”,
exintegrante de la Orquesta Sinfónica de Xalapa; Don Modesto Díaz con su
sonora guitarra; Efraín Martínez con el pesado contrabajo, Salvador Pérez en
el profundo Tenor y otros músicos lectores de partituras.
El punto de reunión fue el quiosco del parque central “Israel C. Téllez”,
que entonces lucía hermoso con el azulejo tipo talavera traído de Puebla.
Ahí, cómodamente sentada en la primera fila de las sillas colocadas para el
evento, estaba la Srita. Silvia Gómez Arce, quien recuerda que su hermano
José Antonio tenía frente al parque un negocio de venta de discos musicales
que ella ayudaba a atender y era muy amigo de Rómulo, un joven que siempre
se le arrimaba a saludarla y a quien le dijo un día que no la molestara, ya
que él era una persona que tenía dinero y todo, y ella no, que no quería
nada porque era bien canijillo, pero él le repetía con la gravedad de su
voz: “yo quiero tener algo con usted”. No obstante las buenas intenciones
expresadas, a todo intento le respondió con un punzante y helado no, que si
no lo mató por lo menos lo dejó frío durante buen tiempo.
Enfrente, en una improvisada mesa colocada a modo de presídium, varios
personajes papantecos de aquella época, encabezados por el Lic. Rufino
Zarate Flores, Presidente Municipal, y Rómulo Pardo García, pianista y
compositor, presidían el evento con motivo de la presentación oficial del
bolero “Sanatorio de Almas”, arreglado para piano, violines, chelo,
contrabajo, trompetas, trombones y saxofones, por el destacado músico Mario
Paz Sáenz e impreso por la Editorial Mexicana de Música Internacional, S.
A., en México D. F., propietaria de los derechos de copyright adquiridos en
1956 y de la autoría del aludido compositor.
El silencio se hizo cuando después de la presentación los músicos
iniciaron la interpretaron de tan bella melodía pero de inquietante letra
para Silvia, que por entonces ya la habían convencido y era la novia oficial
de aquel personaje. Y no era para menos, pues la letra del tema anuncia:
“Ayer fui dado de alta del sanatorio de almas que curan de amor”. ¿Cuál
curación? ¿De cuál amor habla? Y para aumentar el natural celo la
confirmación: “al fin cerró la herida, que atormentó a mi vida de tanta
traición”, ¿a cuál herida se refiere? ¿De cuál traición se queja? ¿De qué
está hablando este señor?
Los celos la invadían, pero sabía callar mientras se dejaba conducir en
los brazos de su amado ante la vista de todos y al vaivén de los pasos muy
bien ejecutados por él en el baile. ¡Qué más pruebas quería de la
infidelidad si ahí estaban!, en el contenido de esa canción, en la confesión
de su alivio al reconocer que sanaba de una herida de amor provocada por una
traición, si ella le era leal.
Finalmente nunca lo supo porque nunca tuvo una respuesta convincente,
solía responderle Rómulo que no era nada personal, que sólo se le había
ocurrido escribir así; lo que sí tuvo, fueron admiradas serenatas que cada
sábado le llevaba con quien fuera un gran amigo de Rómulo, el Dr. Eduardo, y
otras con mariachis, empezando invariablemente con “La negra noche” del
inspirado compositor mexicano Emilio D. Uranga. ¡Qué hermoso despertar así!
¡Qué ansia de esperar el fin de semana! Hasta Salustio Ramírez, su vecino en
la calle Bustamante, le expresaba su admiración por tales serenatas.
El nutrido aplauso la sacó de sus cavilaciones y junto con los demás
presentes se paró a aplaudirle al autor, con quien al año siguiente, el 22
de julio de 1958 se casó, cuando contaba con 24 años y él 30, presentados
ante el registro civil por los señores José Gómez Larios y Francisca Arce
Gallardo, padres de la contrayente, y los señores Rómulo Pardo Márquez y
Rosaura García González, originarios de Coatzintla, Ver., y padres del
contrayente, con quien procreó a Oscar, Olga Martina, Rómulo, Silvia
Felicidad y Enrico Carlo, logrando compartir su domicilio en la calle
Galeana, del pueblo mágico de Papantla de Olarte, Ver.
Tú o nadie y Mi barrio del San Juan fueron composiciones inspiradas en el
amor a Silvia. Invierno, En tu ventanal, Quisiera, Amor de lejos, fueron
otros temas de su inspiración.
Pero fue sin duda “Sanatorio de Almas” la obra más valorada por
intérpretes y empresarios de los años cincuenta, que mereció no solo el
arreglo para orquesta sino además que el inolvidable dueto “Los Bribones”
-formado en 1952 por los excelentes artistas: Ignacio Irigoyen y Fernando
Ocampo- la grabara en la empresa RCA Víctor, para dejarla en el ánimo de los
dolidos enamorados y de los papantecos de entonces y de siempre.
En vísperas del siglo XXI, Antonio Pallares, cantautor coterráneo, tuvo
el acierto de incluir el tema “Tu o nadie” en el proyecto que presentó a
CONACULTA “Donde vuela el papán y canta la luna”, en la convocatoria PACMYC,
para conseguir el financiamiento necesario y grabar en estudio 10 temas de
10 autores, recibiendo la encomienda de Don Rómulo Pardo de que él la
interpretara, lo que así hizo con inigualable sentimiento en un estudio de
grabación en el puerto de Coatzacoalcos, Ver., en el año 2000.
El día 23 de agosto del presente año, 2015, dejó de ver la luz del día
quien la vio por vez primera el 18 de octubre de 1927 en Coatzintla, a los
87 años de edad, con toda una vida dedicada a la música, a la poesía, a su
prolífera inspiración, a su familia y a su comunidad.
Guardemos en nuestra memoria a tan singular artista y disfrutemos de su
obra: Sanatorio de Almas, por si alguna vez vivamos una herida de amor y
tengamos necesidad de internarnos en un SANATORIO DE ALMAS:
Ayer fui dado de alta
del Sanatorio de Almas
que curan de amor.
Al fin cerró la herida
que atormentó a mi vida
de tanta traición.
Ahora es día de fiesta
mi corazón festeja
poderte olvidar.
Bendita sea la calma
que deja en mi alma
la tranquilidad.
Todo fue, porque yo navegué
en el mar del amor
con bandera de romántico.
Soñador, te entregué el corazón
y lo hiciste pedazos.
Ayer fui dado de alta
del Sanatorio de Almas
que curan de amor.
Ahora es día de fiesta
mi vida festeja
su liberación.
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