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zenon.ramirez.g@cronistadepapantla.com


Prof. Luis Salas García y su alumno Zenón Ramírez García
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Jesús Posadas Fernández
UN PAPANTECO MARTINENSE
Mtro. Zenón Ramírez García
Martínez de la Torre, Ver., 30 de marzo de 2014
En la coyuntura histórica que ofrece la XXXII Reunión de Cronistas de
Veracruz que se celebra en esta ciudad, enlazo a este pueblo anfitrión con
el mío, al reconocer el trabajo educativo que realizó el Prof. Jesús Posadas
Fernández con los niños y adultos de Papantla, Ver.
Nuestro
biografiado es originario de las fértiles tierras aledañas al asentamiento
totonaca de Filobobos, que primeramente adjudicó a su favor el general Félix
María Calleja cuando fue Virrey de la Nueva España y luego el general
Guadalupe Victoria, por sus valiosos servicios a la patria al retirarse a la
vida privada. Nació el primero de agosto de 1935 en la comunidad de Loma de
las Flores, municipio de Martínez de la Torre.
Hijo de don Arcadio Posadas Manzano y de doña Elodia Fernández Castillo,
ocupó la segunda progenitura después de su hermana Clementina y le siguieron
ocho hermanos: Manuel, Julia, Clara, Isidro, Sofía, Catalina, Maximiliano y
Arcadio. Su padre falleció en 1965 y su madre goza de una longevidad
admirable a sus casi 103 años.
A los cinco años lo mandaron a la escuela de primeras letras que funcionó
en una casa prestada frente a la suya. Su padre previamente hizo una mesa y
una silla de madera; su madre amorosamente le confeccionó un pantalón corto
y una bolsa de trapo dónde guardar los pizarrines y la pizarra.
¡Su primer día en aquella escuela lo recuerda muy bien! Luego de que doña
Elodia lo arreglara con mucho cariño, don Arcadio cargó con la mesa, la
silla ¡y un chilillo! Al entregarlo éstas fueron sus palabras: “Aquí le
traigo a mi hijo maestra, si se porta mal ¡chínguelo!, que yo en la casa lo
emparejo”. Eran tiempos de la educación rígida. Su padre regresó a casa.
Jesús,
con ojos sorprendidos y azorados, seguía los movimientos de la maestra,
quien luego de escribir en el pizarrón la tarea para los alumnos mayores, se
dirigió a su mesa-escritorio, tomó la vara dejada por su padre y… como bala
disparada salió llorando del salón hasta parar en los brazos de su madre,
quién preocupada le preguntaba: ¿Qué te pasó? ¿Qué te pasó? Entre tiernos
sollozos y voz entrecortada contestó: ¡la maestra me quiere pegar!
Don Arcadio, que ya estaba montado en su caballo para irse a trabajar, de
un salto se apeó, con cuarta en mano entró a la casa y ahí le dio el
primero, en el patio el segundo cuartazo y en la puerta de la escuela el
tercero. Ahí le escuchó la sentencia vital: “¡si te vuelves a salir, te
vuelvo a chingar!”. ¡Santo remedio! Solo 62 años después abandonó el salón
de clases con la satisfacción de cumplirle a su padre y a su vocación -12 de
preparación más 50 de servicio docente-.
Inició su educación primaria en la escuela “José Ma. Morelos y Pavón” en
la comunidad donde nació, ahí cursó primer y segundo grado. Fue alumno del
destacado maestro Luis Morales Puche, quien mucho influyó en su niñez por su
amor y vocación a su trabajo, por su brillante creatividad para superar
limitaciones y por estimular sus incipientes facultades mentales. El maestro
dirigía los bailables acompañado de un cajón de madera y al ritmo de su
golpeteo, los alumnos ensayaban los pasos.
En ocasión de un festival, el maestro Morales Puche hizo que Jesús se
aprendiera un discurso de cinco hojas, con éxito, asombrosa memoria. Pero
cuando subió al escenario, luego de escucharlo durante varios minutos, el
público comenzó a gritarle: ¡Ya bríncate! ¡Ya bríncate! Pero Jesús no se
inmutó y siguió firme.
El tercer grado lo cursó en la escuela primaria de la comunidad La
Fortuna, de este mismo municipio. Cuarto, quinto y sexto en la escuela de la
localidad Pompeya, del municipio de Atzalan, Ver., dónde obtuvo en 1947 el
certificado de educación primaria superior, de acuerdo con el plan de
estudios entonces vigente, en el que al aprobar el cuarto grado se le
extendía al alumno su certificado de educación primaria elemental.
El Prof. Galdino Rubio Salcedo, que laboraba en la Esc. Prim. “Padre
Hidalgo” de Villa Independencia, al tanto de los deseos de superación del
adolescente y de las limitaciones que tuvo la familia Posadas Fernández para
sufragarle estudios superiores, lo invitó a laborar como maestro auxiliar en
esa institución, sin más retribución que la oportunidad para ganar
experiencia y su propia satisfacción, lo que le permitió descubrir de esta
manera su vocación docente y el camino a seguir para cristalizar su anhelo
de servicio a la comunidad.
Este acercamiento al magisterio le hizo ver muchas posibilidades de
superación y en consecuencia a pesar de estas precarias condiciones de
trabajo, se mantuvo buscando la oportunidad de obtener plaza de maestro. Fue
hasta el primero de febrero de 1956 que la Secretaría de Educación Pública,
por oficio 13717 derivado del acuerdo 2028, signado por el entonces Oficial
Mayor Lic. Luis Echeverría, le extendió su nombramiento como Maestro
“B”
Primaria Rural con carácter de interino limitado hasta el 29 de julio del
mismo año, en sustitución del Prof. Miguel Amores Morales, con adscripción
en la Esc. Prim. Rural Fed. de la localidad Potrero Nuevo, del municipio de
Martínez de la Torre. Jesús contaba entonces con 20 años de edad, su
Certificado de Educación Primaria Superior y una orden de pago de $ 430.00
mensuales.
Terminó el interinato y otra vez a buscar. Luego, el 13 de agosto de ese
mismo año, el Supervisor Escolar Prof. Miguel Fernando Valenzuela lo
comisionó con el carácter de Maestro “A” Interino, a la escuela “Ignacio
Ramírez” de la Colonia Suriana, del mismo municipio, para laborar los
últimos cuatro meses del calendario escolar tipo A, que iniciaba en febrero
y concluía en noviembre.
Su férrea voluntad, puesta a prueba, le permitió mantenerse en estas
condiciones convencido que lo suyo era educar y que su condición humana
encontraba en la docencia la oportunidad de realizarse personalmente. Poco a
poco se fue ganando el reconocimiento de las autoridades educativas y el
respeto de sus compañeros de trabajo. Su sencillez, su transparencia y su
entrega al servicio fueron elementos sustanciales de este proceso.
Así fue de interinato en interinato durante varios años. El supervisor
escolar de la zona de Misantla, Prof. José Vite Mercado, lo nombró Maestro
de Primeras Letras de la campaña de alfabetización, en la comunidad de
Rancho Nuevo del municipio de Nautla, a partir del 15 de marzo de 1958,
asignándole una plaza por cooperación integrada de la siguiente manera:
Gobierno Federal $ 120.00, Gobierno del Estado $ 210 y la aportación que
pudiera darle el pueblo. Nombramiento que fue respaldado por el C. Galo
Montoya Patiño, entonces Presidente Municipal, solicitando al Subagente
Municipal de la localidad, C. Joaquín Díaz, “… ayudarle con la aportación
económica de la iniciativa privada y la alimentación, si fuera posible”.
Cuenta entre los documentos que atesora, copias de los recibos de pago
extendidos por su puño a la oficina Subalterna de Hacienda del Estado, en
los que se aprecia que el pago era trimestral. Así a la vista uno por $
630.00 correspondiente al trimestre agosto-octubre de 1958 y otro por $
840.00 correspondiente al trimestre junio-agosto de 1960, a razón de $
280.00 mensuales, cuando se desempeñó con la misma categoría en la Esc.
Prim. Rural “Francisco González Bocanegra” de la congregación de Vista
Hermosa del municipio de Nautla.
Todo el que persevera alcanza, reza la vieja conseja. Cinco años después,
el 6 de junio de 1961, recibe la orden de presentarse a tomar posesión de su
empleo, en virtud de haber sido nombrado a partir del primero del mes
Maestro “A” de Primaria Rural, con un sueldo mensual de $ 660.00 a cobrar en
la Pagaduría Civil Regional de Tuxpan, Ver., en el oficio 11570 signado por
el Director General de Enseñanza Primaria en los Estados y Territorios,
Prof. Oscar M. González y González.
Tocó al Prof. Marcelino Velázquez Betancourt, Supervisor Escolar Federal
de la 8ª zona, Gutiérrez Zamora, Ver., dar cumplimiento a la disposición
emanada de la superioridad y poner a cargo del maestro Jesús Posadas
Fernández la dirección de la Escuela Rural Federal de la comunidad de Vista
Hermosa del municipio de Papantla, Ver., indicándole levantar la Estadística
de Iniciación de cursos del plantel, que él llegó a fundar.

En este punto de su vida, a sus 26 años, toma la decisión de vivir en
Papantla, dónde a su paso se abrieron tres vías de desarrollo por las que
transitó paralelamente con éxito: el servicio educativo, la superación
profesional y la vida familiar.
Ya nada detuvo su marcha. Ya nada cambió su vida. Hizo de su existencia
un apostolado docente. Aprendió que la constancia es parte de la cultura del
esfuerzo cuando se quiere ser alguien en esta sociedad.
El
4 de febrero de 1962, por acuerdo de la Junta General de Maestros para la
distribución del personal docente de la zona escolar, fue comisionado para
fundar como director la Esc. Rural Federal de la comunidad de Paso del
Correo, Papantla, Ver. Aquí recibe en 1965 a la Profa. Martina Hernández
Estrada, enviada por la SEP como reforzamiento docente, originaria de
Tecuala, Nayarit y recién egresada del Centro Normal de Ciudad Guzmán, quien
dio el paso de calidad de compañera de trabajo a compañera de vida el 18 de
noviembre de 1972, procreando dos hijos: Antonio y Verónica.
El 5 de enero de 1967 pasó a ocupar la dirección de la Escuela “Francisco
Villa” de la localidad Francisco Villa, Papantla, Ver., donde laboró nueve
años.
En reconocimiento a la labor educativa, cultural, social y económica,
desarrollada en “Pancho Villa”, mejorando y acrecentando el servicio escolar
de la escuela a su cargo, en 1976 la superioridad lo envió a ocupar la
Dirección de la Esc. Miguel Hidalgo, de la localidad El Chote, de nuestro
municipio, donde continuó con el mismo paso su función docente. A los dos
años (1978) le dieron la adscripción de Cerro Grande, Papantla, Ver., donde
dedicó 10 años a la educación de los niños indígenas de esa comunidad, con
pleno respeto a la lengua y cultura madre de su alumnado.
En
1988 es designado Director de la Escuela Primaria Urbana “Prof. Ramón
Espinoza Villanueva” de la ciudad de Papantla, donde laboró hasta el mes de
junio de 2005, teniendo a su cargo a destacadas educadoras papantecas como
las Profas. Heriberta Pérez Pérez y María Teresa Allende Vázquez, logrando
que la escuela fuera la primera en entrar a la modernización educativa,
primero con la instalación de equipos de cómputo en 1996 y luego con la
instalación del aula de medios en el 2003.
En la línea de la superación profesional, su primer nombramiento le trajo
el otro beneficio también anhelado: estudiar para maestro y realizar su
sueño.
Así pudo ingresar al Instituto Federal de Capacitación del Magisterio (IFCM).
Recuerda claramente el primer día en que llegó al centro de estudios
radicado en Martínez de la Torre, emocionado de verse en el camino de la
superación personal que con tanto afán había buscado.
En
1968 se graduó como Profesor de Educación Primaria en el Centro Oral
complementario No. 29, con sede en la capital del Estado, Xalapa-Equez,
Ver., y el 4 de diciembre de 1972 la Dirección General de Profesiones de la
Secretaría de Educación Pública le extendió su cédula profesional.
De 1972 a 1977 cursa la Especialidad de Matemáticas en la Escuela Normal
Superior de Puebla, Pue., graduándose con honores, lo que le permitió
obtener la plaza de Maestro de Matemáticas en la Esc. Sec. Gral. Para
trabajadores de Papantla en 1979 y que atendió con especial gusto y esmero
hasta el último día de su vida activa.
En 1988 egresa de la Licenciatura en Educación Básica en la Universidad
Pedagógica Nacional, de la Unidad Poza Rica, recibiendo su Título en la
ciudad de Xalapa de Enríquez, Ver., donde estuvo a cargo del Coordinador Lic.
Carlos Enrique Mar y compartió sus estudios con otros destacados maestros de
Papantla,
como su esposa la Mtra. Martina Hernández Estrada, el actual Jefe de Sector
05 Papantla Prof. Francisco Alarcón Solís, Prof. Gerardo Fuentes líder
sindical, y su entrañable amigo Prof. José Manuel Martínez Morales.
A lo largo de su desempeño docente recibió innumerables reconocimientos,
medallas y trofeos, por destacar en actividades educativas, culturales,
sociales, deportivas y de participación ciudadana.
El
15 de mayo de 2002, por 30 años de servicio fue condecorado con la Medalla
al Mérito “Maestro Rafael Ramírez”, con diploma, medalla de plata y un
estímulo económico.
A los 40 años de servicio recibió la Condecoración “Maestro Altamirano”,
consistente en diploma, medalla de oro y un estímulo económico.
Al cumplir 50 años de servicio al magisterio veracruzano y a la niñez
papanteca en el sistema educativo federal, se retiró a disfrutar su merecida
jubilación.

Gozó del reconocimiento de las autoridades
educativas, de los maestros, de los padres de familia y particularmente de
sus exalumnos -hoy ciudadanos- por sus admirables dones.
La vida tiene un ciclo que inexorablemente se cumple. En su ciudad
adoptiva falleció al medio día del 19 de agosto de 2015 y fue acompañado en
su domicilio por familiares, numerosos docentes y exalumnos que le dieron el
postrer adiós. Su cuerpo fue entregado a la madre tierra que lo vio nacer,
allá en Loma de las Flores, municipio de Martínez de la Torre.
¡Martínez de la Torre lo crió, Papantla se benefició!
¡JESÚS POSADAS FERNÁNDEZ, UN PAPANTECO MARTINENSE!

La familia Posadas Fernández en el festejo de los 100 años de Doña Elodia.
2011
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