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PROF. LUIS SALAS GARCÍA
Primer Cronista de la Ciudad

MTRO. ZENÓN RAMÍREZ GARCÍA
Segundo cronista de la ciudad

CONTACTO:
zenon.ramirez.g@cronistadepapantla.com

Prof. Luis Salas García y su alumno Zenón Ramírez García

 

DANZAS DEL TOTONACAPAN

RITUAL DE EL VOLADOR

Actualmente, en nuestro país existen varias instituciones y personas que ocupan de la recopilación, investigación, promoción, difusión y fomento de la danza tradicional de los pueblos de México. Ejemplo de ello son las casas de cultura, institutos, universidades, organismos internacionales, dependencias gubernamentales, particulares, etc.

Los trabajos de investigación han fructificado en diversas publicaciones, Encuentros de danza, Congresos, Exposiciones, Conferencias y una importante gama de eventos asociados a la danza.

Toca a la Unidad Regional Norte de Veracruz, de la Dirección General de Culturas Populares, poner en sus manos el presente folleto que intenta ilustrar el mundo de la danza en una pequeña región del Totonacapan: Papantla, Veracruz.

El quehacer del danzante es una expresión artística forjada de manera colectiva durante innumerables generaciones y expresa la particular cosmovisión de los totonacas, así como su herencia histórico-cultural.

"... la danza tradicional no se produce únicamente como un hecho recreativo o de carácter estético, sino como un elemento integrador demostrativo de todo el complejo cultural de un pueblo...".

EL ALTAR EN LA DANZA

El altar del puxku* de la danza, es parte fundamental en la vida cotidiana del danzante totonaco. Es de uso ceremonial y en él tienen lugar los rituales de bendición, promesa y ofrenda del grupo de danzantes.

CEREMONIA DE BENDICION

Es un rito iniciativo en el que un grupo de danzantes se presenta por primera vez como tal, por lo que tiene que ofrecerse a las deidades de la danza. Para esto se invita a participar a un curandero, quien se encarga de bendecir al grupo y dirigir el ritual y lo hace sahumando a los danzantes, lo mismo que a la indumentaria, utilería e instrumentos que completan la danza.

Este acto de ofrecimiento también consiste en pedir perdón al "dueño de la danza", por ello debe ser ejecutado el son del mismo nombre: "son del perdón".

Promesa.- Consiste en un compromiso adquirido con el grupo, con la comunidad y sobre todo con "el dueño de la danza", para quien ésta se ofrece y a quien se promete danzar durante cuatro años seguidos. La promesa de dar trabajo a la Iglesia y al dueño de la danza, pone a los danzantes en contacto con el mundo sagrado.

Durante el tiempo que dura una danza, sus ejecutantes deben observar abstinencias, permaneciendo en estado de castidad, esto es parte del ritual de purificación.

Ofrenda.- Se hace con anterioridad, antecede a la participación en las fiestas patronales, los danzantes deben poner ofrenda en el altar de la casa donde se ensaya la danza y consiste en comida y bebida ritual. Se pueden ofrendar diversas cosas según sea el gusto de cada danzante.

Al concluir los ensayos de la danza, todos comen de la ofrenda, resultando un estado de convivencia con las entidades del mundo sagrado.

LA INDUMENTARIA: ATAVIO DE DIOSES

El vestuario y la utilería son de una gran importancia, no son simples objetos sino "objetos depositarios de poder" que permiten al ser humano común y corriente entrar en contacto con el espacio y el tiempo sagrado.

La adopción de un traje de danza es ejemplo de transformación mágico-religiosa; quien se pone un traje de danza, se impregna misteriosamente del espíritu representado por esas ropas. El vestuario proclama la encarnación de una figura mitológica: un dios, un ancestro o algún animal mítico.

LEYENDA DE LA DANZA DEL VOLADOR

Eran las festividades de la feria anual, había danzas, juegos, bailes y otros atractivos. Nadie precisa el lugar, algunos dicen que fue en Coxquihui, otros que en Caxhuacan; los de Huehuetla aseguran que fue en ese lugar y unos más señalan que ocurrió en Copala, tal vez Papantla. Habían transcurrido tres días de fiesta cuando al cuarto, los voladores dispusieron el ritual de la danza que precede al vuelo; iniciaron la ascensión al palo volador para ocupar sus respectivos lugares; da principio la danza invocatoria a los cuatro puntos cardinales, dirigiéndose a la deidad solar.

Ya se disponían a volar, cuando repentinamente todo el equipo para volar, manzana, cuadro y mecates se separaron del palo volador y subieron girando al cielo sin dejar de ejecutar su música, danzando, hasta que en un momento ya no se vio ni se oyó nada.

Aquel acontecimiento causó desesperación y preocupación, entonces todos se reunieron entorno al palo volador para discutir sobre el asunto, hasta que el más viejo ordenó que se derribara el palo, pues se pensaba que los hombres que ascendieron ya nunca habrían de regresar. A los cuatro días... grande fue su sorpresa cuando en la lejanía se volvía a escuchar el toque de la flauta y el tambor, que conforme se acercaba se hacía más fuerte y más claro. Los presentes dudaban si eran o no los mismos danzantes que habían ascendido, hasta que nuevamente se percibió en la lejanía el cuadro y la manzana con los mismos danzantes que venían girando al compás de la flauta y el tambor.

Pero el palo ya no estaba en su lugar y los voladores, después de demorar un poco, volvieron a girar hacia el cielo y se fueron para no volver jamás.

Los asistentes se lamentaron por no haber dejado el palo en su sitio, pues habrían tenido la oportunidad de conocer por boca de los mensajeros, el relato sobre su visita a la deidad solar.

Cuentan que hasta la fecha allá están los cinco voladores que iniciaron la tradición y por ello no se puede olvidar la costumbre; los Totonacas esperan que algún día los voladores se vuelvan a elevar al sol, para después, a su regreso el pueblo conozca el mensaje Divino.

OTRAS DANZAS

 

 
 
 
 

 

       

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