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PROF. LUIS SALAS GARCÍA
Primer Cronista de la Ciudad

MTRO. ZENÓN RAMÍREZ GARCÍA
Segundo cronista de la ciudad

CONTACTO:
zenon.ramirez.g@cronistadepapantla.com

Prof. Luis Salas García y su alumno Zenón Ramírez García

 

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DANZA DE LOS NEGRITOS

Esta danza es de origen poscortesiano, data de la época de la conquista, tal vez por el año de 1550, cuando Papantla pertenecía a la encomienda que fue dada a Andrés de Tapia, español que habiendo organizado su propia expedición alcanzó a don Hernando en Cozumel para realizar la conquista. Como encomendero tenía bajo su servicio a numerosos indios y esclavos negros traídos de África, utilizados principalmente en las actividades agrícolas en esta región.

Se cuenta que en la época en que los portugueses traían negros a la América como esclavos, el inmenso cariño de una madre la hizo acompañar a su único hijo que venía con los demás negros para ser vendido.

Un día, por la tarde, cuando realizaba el negro sus actividades cotidianas, salió a buscar leña en el monte más cercano, para su desgracia fue mordido por una víbora; presurosa la madre acudió con los demás negros a levantar a su hijo y de inmediato procedió a realizar las supersticiosas costumbres de sus antepasados, tomó la víbora y con ella realizó una ceremonia consistente en bailes y gritos alrededor del enfermo, llevando siempre la víbora aprisionada, esperando que con ello se realizara el milagroso alivio.

Todo aquello fue presenciado por los totonacas como espectadores y con el especial espíritu imitativo, su gran capacidad para captar y su innata psicología, comenzaron a practicar lo que habían presenciado, primero fue un tanto imperfecto, más tarde lo fueron mejorando haciéndole creaciones de acuerdo con su especial temperamento, hasta que lo plasmaron en lo que hoy conocemos como Danza de los Negritos.

Es una de las más bellas en el país, bordan con sus pasos las más hermosas filigranas en zapateado, con movimientos armoniosos adecuados a cada uno de los sones que ejecutan como verdaderos, maestros y con una agilidad asombrosa. La música tiene ritmo de baile español y los instrumentos que se usan son la guitarra y el violín.

Cada comparsa se integra con un caporal, un subcaporal, la maringuilla (hombre vestido como novia), y nueve danzantes o ayudantes; complementa la comparsa un pilatos. El pilatos viste de ropa vieja, preferentemente de casimir (saco y pantalón) lleva un bastón con cabeza de caballo en uno de los extremos que unas veces usa como caballo de madera, otras como bordón y más para molestar con jocosidad a los danzantes y a los reunidos. Persona masculina con vestimenta de diablo o ropa casual, con el rostro cubierto con una máscara labrada en madera y vistosamente arreglada.

El vestuario de los Negritos consiste en llevar sobre su traje usual, que es de color blanco, un pantalón de pana bordado a colores con motivos florales, ya sea con seda, lentejuela o chaquira. Cuatro pañuelos también bordados con los mismos motivos, dos para cubrir el pecho y la espalda y dos atados a la cintura, uno hacia adelante y otro para atrás. El zapato especial para el baile es el llamado botín de color negro. El sombrero es de palma forrado con tela negra, cubierto con papel de china cortado en fleco con tirilla encrespadas, semejando el pelo de un negro africano, la parte delantera del sombrero que queda sobre la frente se dobla hacia arriba, como resplandor y de la orilla inferior pende un fleco de color negro para tapar la cara hasta la nariz. La orilla del ala del sombrero en la parte de arriba lleva siete garzotes elaborados con hilos de cristal de variados colores y en la parte de enfrente espejos.

El caporal lleva máscara de madera y una cuarta. La culebra es de madera y la lleva la maringuilla en un sacual (corteza seca del fruto del árbol nombrado igual, partido a la mitad).

Anteriormente sólo en la Feria de Corpus Christi se les veía danzar, hoy lo hacen en casi todas las festividades de tipo religioso.

El acto más importante de su danza es el denominado "matar la culebra" que tiene una duración de doce horas o más, donde ejecutan todos los sones. Los principales son:

"El Son de la Calle", "El Son del perdón", "La Guasanga", "La Media Bamba", "La Media Luna", "La Cadena", "Menear la Cabeza" y "El Son de Salida".

En la región existen 3 variantes de esta danza:

1.- La de los Negros Reales de la Sierra, llamada en totonaco "Xatalhman negro" (negro alto) o "xalaktalhman negro" (negro de los altos); se llama así porque el sombrero de los danzantes es adornado con grandes plumas de distintos colores, lo que aumenta en apariencia su estatura y porque vienen de las tierras altas de la sierra.

2.- Los Negros de la Costa o Negritos, se llaman en lengua totonaca "lakapunkswa negro" (negro agachado) o "xatutsú negro" (negro bajo); el nombre obedece a la posición que adoptan al bailar, pues lo hacen agachándose;

3.- La tercera variante también se localiza en la sierra, es la de los Negros Amarillos; en totonaco se llama "smukuku negro"; smukuku quiere decir amarillo y se refiere al color del vestuario. El contenido de la danza y el diseño del traje es igual al de negritos de la costa.

Origen de la danza

Es la representación de un ritual de curación y debe su práctica a una vieja leyenda. La tradición oral cuenta que su origen se debe a los esclavos africanos traídos para trabajar en las plantaciones de caña... " Uno de esos días se trabajo un negro sufre la mordedura de una víbora desconocida para ellos y, por no conocer remedio alguno para curarlo, recurren a un antiguo ritual consistente en danzar 24 sones; al final el hombre logra recuperarse..."

En la sierra se registran opiniones que relacionan el origen de la danza con el culto prehispánico a la serpiente y explican las variantes de la danza a partir de las variedades de algunas víboras. Los Negros Reales imitan los movimientos del cascabel negro (las castañuelas simbolizan el sonido del cascabel de la víbora). Los Negros Amarillos representan los movimientos de la serpiente amarilla o masacuate.

La Maringuilla es la portadora del sacual que contiene la víbora, es la única que puede manipularla; en la región, la maringuilla, personaje femenino, es interpretada por un varón; es pues símbolo dual, principio rector en la cosmovisión totonaca.

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